¿Qué son los probióticos?
El término
probiótico es una palabra relativamente nueva. Se introdujo por primera vez en
1965. Significa “a favor de la vida” y actualmente se utiliza para designar a
los microorganismos vivos que confieren
su beneficio a la salud del huésped cuando se los administra en cantidades
adecuadas.
En los
últimos veinte años las investigaciones sobre los probióticos han progresado
considerablemente y se han realizado avances notables en la selección y
caracterización de cultivos de probióticos concretos y la justificación de las declaraciones de
propiedades saludables en relación con su consumo.
El número
de productos probióticos, ya sean naturales o artificiales, puestos a
disposición de los consumidores es cada vez mayor. Podemos encontrarlos
agregados a las fórmulas de diferentes tipos de productos como alimentos,
medicamentos y suplementos dietéticos. Las especies más empleadas en la
elaboración de probióticos comercializados son Lactobacillus y Bifidubacterium,
pero también son utilizadas levaduras como Saccharomyces cerevisiae o boulardii, Echerichia colli y Bacillus.
¿Qué son los prebióticos?
Los
prebióticos son sustancias de la dieta fundamentalmente polisacáridos
(distintos al almidón) y oligosacáridos no digeribles por enzimas humanas ni
absorbibles, que nutren a grupos de microorganismos favoreciendo el crecimiento
de bacterias beneficiosas. Este sustrato bacteriano da lugar a cambios
específicos en la composición y/o actividad de la flora gastrointestinal, confiriendo
así, beneficios a la salud del huésped. Los simbióticos son productos que
contienen tanto prebióticos como probióticos. Algunos de estos prebióticos son:
§
Inulina
§
Oligofructosa
§
Galacto-oligosacáridos
§
Lactulosa
§
Oligosacáridos de la leche materna
La mayoría de ellos se consideran parte de la
fibra alimentaria aunque no toda la fibra alimentaria es prebiótica. Otros como
la lactulosa son sintéticos, presentes en medicamentos. Los prebióticos tienen
efectos metabólicos: producción de ácidos grasos de cadena corta, metabolismo
de las grasas, absorción de iones como el calcio, hierro y magnesio, aumenta la
inmunidad del huésped con la producción de IgA, modulación de citoquinas. También
tienen efecto sobre la defecación, acortando el tiempo de tránsito
gastrointestinal y aumentando el peso fecal. Están presentes de forma natural
en espárragos , legumbres, alcachofas, ajo, puerro, cebolla, banana, raíz de
achicoria, diente de león, salvado de trigo, patata, boniato, miel, etc; y de
forma artificial en muchos otros como el chocolate, galletas, productos de
untar o medicamentos, etc.
¿Cuáles son los beneficios de los probióticos?
Las investigaciones sobre los probióticos
sugieren que proporciona una amplia gama de posibles beneficios a la salud. Sin
embargo los efectos descritos sólo se pueden atribuir a la cepa o cepas estudiadas concretamente.
Cada vez existen más estudios científicos de relevancia que demuestran múltiples beneficios intestinales y sistémicos derivados del consumo de probióticos. Ya se ha demostrado su relación con la mejoría de la disbiosis secundaria a la toma de antibióticos, enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome de intestino irritable, infecciones vaginales, refuerzo del sistema inmunitario, aumento de la supervivencia de recién nacidos pretérminos, eccema atópico, complicaciones de cirrosis hepática, control del metabolismo del colesterol, aunque no son aún concluyentes y se requieren más estudios.
Cada vez existen más estudios científicos de relevancia que demuestran múltiples beneficios intestinales y sistémicos derivados del consumo de probióticos. Ya se ha demostrado su relación con la mejoría de la disbiosis secundaria a la toma de antibióticos, enfermedades inflamatorias intestinales, síndrome de intestino irritable, infecciones vaginales, refuerzo del sistema inmunitario, aumento de la supervivencia de recién nacidos pretérminos, eccema atópico, complicaciones de cirrosis hepática, control del metabolismo del colesterol, aunque no son aún concluyentes y se requieren más estudios.
1. Tratamiento
de la diarrea infecciosa. Prevención y tratamiento de diarrea secundaria a la
toma de antibiótico.
Clostridium
difficile, una bacteria infrecuente en intestinos sanos,
pero cuando existe alteración en la flora autóctona causada por los
antibióticos da lugar a un aumento
anormal y síntomas secundarios a la
liberación de sus toxinas. En estos pacientes se hace necesario la toma
de probióticos para intentar restablecer la flora normal, de forma profiláctica
o una vez establecida la diarrea. En diarrea infecciosa, en concreto por
rotavirus, se ha demostrado la eficacia de los probióticos en el tratamiento: por
la disminución de la gravedad y de la duración de las infecciones por rotavirus,
acortamiento del tiempo de supervivencia de los rotavirus, la normalización de
la permeabilidad intestinal alterada por el virus y el aumento de la expresión
de células secretoras de IgA que enfrentan la infección.
2. Infección frente a Helicobacter pylori y sus
complicaciones.
Existen estudios que demuestran que los
probióticos tienen actividad contra Helicobacter
pylori, patógeno causante de gastritis, úlcera péptica y cáncer de
estómago. Pueden inhibir el crecimiento de esta bacteria y reducir su actividad
enzimática imposibilitando así que pueda permanecer en el medio ácido del
estómago.
3. Enfermedades inflamatorias
intestinales y síndromes intestinales.
Alteraciones en la flora intestinal pueden
causar o agravar enfermedades intestinales. Son nuevas vías de investigación
pero ya hay estudios que confirman el efecto positivo de los probióticos en la
terapia y profilaxis de estas enfermedades, concretamente en el síndrome de intestino irritable,
prouchitis y colitis ulcerosa. No tanto en enfermedad de Crohn, donde los
estudios concluyen que no existe evidencia de que los probióticos sean
beneficiosos para el mantenimiento de las remisiones de la enfermedad.
4. Cáncer.
Existen estudios que indican que los
probióticos pueden impedir o retrasar la aparición de ciertos tipos de cáncer,
uno de ellos el de colon. Las bacterias patógenas de la microbiota pueden
sintetizar sustancias cancerígenas como las nitrosaminas. Los probióticos
pueden reducir la producción de estas sustancias.
5.
Estreñimiento.
Los prebióticos favorecen el tránsito. Se requieren más estudios.
6.
Estimulación
de la inmunidad mucosa y sistémica.
Los estudios que hay son aún escasos pero resulta un campo prometedor. Ya se ha relacionado su uso con estimulación del sistema inmunitario e inmunomodulación.
Los estudios que hay son aún escasos pero resulta un campo prometedor. Ya se ha relacionado su uso con estimulación del sistema inmunitario e inmunomodulación.
7. Alergia.
Existe evidencia muy sólida en relación al uso
de probióticos con la mejoría de la dermatitis atópica. Se conoce poco sobre la
eficacia de los probióticos en la prevención de la alergia alimentaria, pero en
un ensayo clínico se demostró cómo dando probióticos, en concreto Rhamnosus GG, a mujeres embarazadas
durante cuatro semanas antes del parto y seguidamente a los recién nacidos con
alto riesgo de alergia durante seis meses, se redujo significativa la
enfermedad atópica precoz.
8.
Malabsorción
de lactosa.
Algunas
cepas favorecen la absorción de lactosa reduciendo los síntomas.
9.
Encefalopatía
hepática.
Es reconocido el efecto positivo del uso de
simbióticos.
10. Enterocolitis
necrotizante.
Existen ensayos clínicos que demuestran cómo la
suplementación con probióticos reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante
en prematuros y la reducción de muerte en niños tratados.
11. Hepatopatía
grasa no alcohólica.
La utilidad de probióticos como opción de
tratamiento no ha sido confirmada aún con ensayos clínicos.
12. Enfermedades
cardiovasculares.
Hay datos iniciales que indican que la utilidad
de probióticos y sus subproductos metabólicos podrían conferir beneficios al corazón
contribuyendo a la prevención y terapia de patología cardiaca isquémica y
reducción de colesterol sérico. Aunque existen hallazgos relevantes en este
campo, son necesarios más estudios.
13. Trastornos
del aparato urogenital.
Excluyendo las enfermedades de transmisión
sexual casi todas las infecciones de vagina y vejiga están causadas por
microorganismos que tienen su origen en
el intestino. Existe estrecha correlación entre presencia de flora
vaginal sana y ausencia de infecciones urogenitales. Hay indicios de que la
ingesta o uso tópico de estos probióticos contribuyen a la prevención de
trastornos urogenitales. La vaginosis bacteriana está relacionada con la
desaparición de lactobacilus vaginales. No siempre da sintomatología pero aun
así, están expuestas a complicaciones como enfermedad pélvica inflamatoria,
parto prematuro en embarazadas, etc. Según datos clínicos, la administración
oral y vaginal de lactobacilus puede erradicar la vaginosis bacteriana. En
cuanto a las vaginosis por levaduras (cándida) no se debe necesariamente a la
pérdida de lactobacilus y no hay pruebas concluyentes de que la administración
intravaginal permita erradicar la infección por levaduras. Sin embargo algunos
datos indican que la ingestión de lactobacilus y su uso vaginal pueden reducir
el riesgo de recaídas.
Fuentes de probióticos
§
Artificial: suplementos dietéticos
o medicamentos comercializados de una o varias cepas.
§
Naturales: alimentos fermentados:
yogures frescos, kéfir de agua , de leche o de té (kombucha), jocoque, chucrut,
kimchi, alimentos encurtidos, col fermentada, queso (con leche cruda), miso,
tempeh.
Por
definición y según la legislación española “yogur” es el producto de leche
coagulada obtenido por fermentación láctica mediante la acción de Lactobacillus delbrueckii subsp bulgaricus y
Streptococcus thermophilus. Sin
embargo hoy en día nos encontramos en el mercado yogures que son pasteurizados
y tras la fermentación con bacterias vivas se someten a un tratamiento térmico
que destruye dichos microorganismos. Un yogur debe incluir bacterias vivas. Al
menos el producto final debe tener de 1 a 107 colonias por gramo o mililitro de
producto, de microorganismos viables productoras de fermentación láctea. Por
otro lado existen leches fermentadas con otras cepas como Bifidobacterias spp o Lactobacillus casei a las que se llama yogur,
sin embargo no lo son, porque para serlo
han tenido que ser fermentadas con las cepas anteriormente mencionadas.
Estos productos serían leche fermentada pero no yogur.
Riesgos de los probióticos
Conclusión
No se han realizado estudios suficientes hasta el momento para analizar si la toma sistemática de probióticos durante largos periodos o de forma continua contribuye o no a mantener la “salud” al margen de la buena alimentación, el ejercicio y otros elementos saludables del estilo de vida. Pero mientras llegan esos estudios, creo que la ingesta diaria de alimentos ricos en probióticos y prebióticos como elementos indispensables en nuestra dieta habitual, es una buenísima manera de potenciar e intentar mejorar la calidad de nuestra microbiota y sus múltiples beneficios.



